Tema 5: La Crisis del Antiguo Régimen (1789-1833)

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Tema 5: La Crisis del Antiguo Régimen (1789-1833)

Índice:
1El reinado de Carlos IV. 1788-1808.
2La Guerra de Independencia. 1808-1814.
3La Revolución Liberal de las Cortes de Cádiz. 1812.
4El Reinado de Fernando VII. 1814-1833.
El Sexenio Absolutista. 1814-1820.
El Trienio Liberal. 1820-1823.
La Década Ominosa. 1823-1833.
5. La emancipación de las colonias americanas. 


Entre 1788 y 1833, se inicia en España el tránsito del Antiguo al Nuevo Régimen por influencia de la Revolución Francesa. Este tránsito encuentra numerosos obstáculos como son la reacción de la monarquía absoluta y de los estamentos privilegiados (clero y nobleza) en contra de las nuevas ideas además del analfabetismo general del pueblo español.

Se puede decir que el nuevo régimen triunfa en el contexto de la Guerra de Independencia, entre 1810-1814, gracias a la labor de las Cortes de Cádiz. Fernando VII destruyó esa labor y sólo durante tres años (1820-1823) gobernó como monarca constitucional en contra de su voluntad. Al final de su reinado se plantea el problema sucesorio que origina, a su muerte, las Guerras Carlistas. Finalmente, en la época de Isabel II, acaba triunfando el Nuevo Régimen Liberal.


1. El Reinado de Carlos IV.-



Carlos IV era hijo de Carlos III y de María Amalia de Sajonia. Cuando llega al trono tenía cuarenta años; era un hombre robusto y benévolo, pero carecía de facultades para la política. Esto posibilitó que durante la mayor parte de su reinado la política estuviese dirigida por el primer ministro Godoy, favorito de la reina.

Al principio de su reinado Carlos IV mantiene su confianza en antiguos ministros de la época de su padre como Floridablanca y el Conde de Aranda. En Francia estalla la Revolución (1789) que difunde los principios del liberalismo: la soberanía nacional, la división de poderes, igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y una monarquía constitucional. Floridablanca, ante estas ideas y temeroso del “contagio revolucionario” en España establece un “cordón sanitario” que intenta evitar la propaganda revolucionaria: se establecen controles en las aduanas y se prohíbe a los periódicos publicar noticias sobre los acontecimientos franceses. A Floridablanca le sustituye el Conde de Aranda que mantiene una política de “neutralidad armada” en la que se mantiene la vigilancia en las fronteras y se prepara al ejército para una posible intervención.


          Poco después, Aranda es sustituido por Manuel Godoy que llega al poder en 1792, cuando sólo contaba veinticinco años. De hecho, su carrera había sido meteórica: pasó de ser Guardia de Corps a primer ministro gracias al apoyo de la reina. En 1793 la situación en Francia se deteriora notablemente y el rey Luis XVI es ejecutado. Este acontecimiento lleva a Carlos IV a declarar la guerra a Francia. La motivación fundamental de esta guerra es ideológica. Pese a unos comienzos alentadores para los españoles, las tropas revolucionarias francesas ocupan parte de Cataluña y el País Vasco. Finalmente se firma la Paz de Basilea (1794) en la que España recupera sus territorios pero debe ceder la parte española de la Isla de Santo Domingo.




Gracias a este tratado Godoy es nombrado “Príncipe de la Paz”. En 1796, se firma con Francia el Tratado de San Ildefonso una vez que los moderados controlan la revolución en Francia. Este tratado estaba en la línea de los “Pactos de Familia” que los Borbones españoles y franceses habían firmado en el siglo XVIII. España estaba dispuesta a colaborar con Francia aportando barcos, hombres y dinero en política exterior. Este tratado pone a España en la órbita francesa. La explicación de este acuerdo se encuentra en la difícil situación diplomática en la que se encuentra España en este momento: debe defender su Imperio americano de una Gran Bretaña con la flota más poderosa del momento, pero teme a su vez a Francia que cuenta con un ejército superior. Godoy decide volver a los Pactos de Familia y sacrificar, si es preciso, la flota española (la tercera en importancia de Europa) sirviendo a los intereses franceses.

España le declara la Guerra a Inglaterra y sufre una derrota naval en la Batalla del Cabo San Vicente (1797), además otra flota británica bloquea el puerto de Cádiz.

Cuando Napoleón se hace con el poder en Francia, la dependencia española de los intereses franceses se incrementará. Así en 1801 España se ve obligada a declarar la guerra a Portugal, país tradicionalmente aliado de Gran Bretaña. Godoy, al frente de un ejército de sesenta mil hombres invade Portugal y se apodera del Alentejo en la que se conoce como la Guerra de las Naranjas. De este enfrentamiento España obtiene el municipio de Olivenza (Badajoz) y Francia consigue la Guayana e indemnizaciones de guerra.

En 1805, tiene lugar la Batalla de Trafalgar, en la que la flota aliada franco-española dirigida por el almirante Villeneuve fue destruida por la flota británica del almirante Nelson (que muere en la batalla). Napoleón pierde la oportunidad de poder invadir Gran Bretaña y España pierde lo mejor de su Armada tanto en navegantes (Gravia, Churruca...) como en navíos de línea. Además, en España se acentúa la crisis política, económica y social. Los gastos en prepara la flota y el bloqueo comercial inglés dejan a la hacienda hispánica al borde de la bancarrota y aunque Godoy ha emprendido una tímida desamortización de los bienes de eclesiásticos el dinero obtenido fue insuficiente para sanear las cuentas públicas.

En 1806 Napoleón decretó un bloqueo económico contra los británicos que pretendía ahogar a Gran Bretaña impidiéndole el comercio con Europa. Portugal burla sistemáticamente dicho bloqueo y Francia decide atacarla. Para ello firma el Tratado de Fontainebleau (1807) con España. Según este Tratado, Godoy y Carlos IV conceden permiso a Napoleón para que las tropas francesas puedan atravesar España y ataquen de esta forma Portugal. Sin embargo, parece que las intenciones del francés eran otras: apoderarse de toda la península y usar la guerra con Portugal como excusa para entrar en España pacíficamente. Para ello, Napoleón le promete a Godoy repartir Portugal en tres partes: una de las cuales serán para el Príncipe de la Paz.
Desde principios de 1808, Napoleón comienza a introducir soldados en España y sus generales ocupan posiciones estratégicas en el norte peninsular (San Sebastián, Pamplona, Barcelona ...). El pueblo se alarma y Godoy planea llevar a los reyes a las colonias americanas para lo que realiza los preparativos que trasladen a la familia real de Madrid a Sevilla. En esta circunstancia, el príncipe Fernando encabeza el motín de Aranjuez contra su padre (marzo de 1808) y con la ayuda del pueblo y la alta nobleza consigue que Carlos IV renuncie al trono en su favor y Godoy es encarcelado. El rey Fernando VII entra en Madrid al mismo tiempo que las tropas francesas del general Murat.

Pocos días después tienen lugar las Abdicaciones de Bayona. Napoleón convoca a la familia real española en esta localidad de los Pirineos franceses y mediante presiones y menazas y en medio de escenas lamentables protagonizadas por Fernando VII, consigue que éste le devuelva el trono a su padre y que Carlos IV renuncie, a su vez, a favor de su hermano José Bonaparte (“Pepe Botella”). En estas circunstancias estalla la Guerra de Independencia.


















2. La Guerra de Independencia (1808-1814).-

La Guerra de Independencia fue una Guerra Liberación Nacional: El pueblo lucha por conservar su independencia frente a un invasor extranjero y una rey que consideran impuesto por Napoleón.
Napoleón intenta atraerse al pueblo español mediante reformas liberales que se plasman en las Abdicaciones de Bayona. Este estatuto fue elaborado por Napoleón y aprobado por unas “Cortes Españolas” que apenas tuvieron oportunidad de discutir las leyes.

El estatuto restablece:
Algunas libertades: imprenta, industria, comercio y movimiento.
Prohíbe la tortura.
Por el contrario mantiene la Inquisición y gran parte de los privilegios estamentales y el rey conserva casi todos los poderes.

Se trata, por lo tanto, de un simulacro de constitución o una carta otorgada desde el poder con algunas concesiones. Napoleón falló en sus planteamientos porque pensaba que el pueblo español ansiaba esas leyes y se mostraría pasivo con la ocupación francesa.

Cuando los últimos miembros de la familia real eran sacados a la fuerza de palacio, el pueblo madrileño se opuso y los solados franceses dispararon produciéndose una gran masacre: son los levantamientos del 2 de Mayo que inmoralizara Goya en el cuadro “El Dos de Mayo”. La Guerra de Independencia había comenzado. Un grupo de oficiales del Parque de Monteleón (Daoiz y Velarde) entregaron armas al pueblo y la represión francesa fue brutal (como plasma también Goya en el cuadro “Los fusilamientos del tres de Mayo”). El alcalde de Móstoles proclamó la guerra general contra los franceses y en pocos días el país entero luchaba contra el invasor.

En la guerra se distinguen tres etapas:

1De Mayo de 1808 a finales de 1808: primeros enfrentamientos

Se inicia la Guerra en Madrid (2 de Mayo) y se extiende rápidamente por todo el país.
Los primeros encuentros formales se producen en Cádiz y Cataluña.
aEn Cádiz estaba fondeada la escuadra francesa del Almirante Rosilly formada por cinco navíos de línea y una fragata que es apresada por los españoles que hacen cuatro mil prisioneros.
bEn Cataluña, una columna francesa es frenada en el Bruch.
La primera batalla importante tiene lugar en Bailén (Jaén, 19 de Julio) en la que las tropas del General Castaños con la ayuda de los garrochistas andaluces y del calor estival, derrotan a las de Dupont.
aLas consecuencias de esta victoria son:
José Bonaparte, temeroso de un avance del ejercito de Andalucía (Castaños) sobre Madrid, se retira a la línea del Ebro a la espera de refuerzos.
Se gana tiempo. Las tropas británicas del general Wellington desembarcan en Portugal para ayudar a portugueses y españoles contra los franceses.
Pero Castaños duda en avanzar, se forma una Junta Central que coordine la Guerra contra los franceses y que asuma la dirección política del país.
Napoleón ha sufrido en Bailén la primera gran derrota de un ejército francés. Ante esta situación, decide dirigir personalmente la guerra en España. Al frente de un ejército de más de 400 mil hombres atraviesa los Pirineos y rompe el frente defensivo español (formado por apenas 140 mil soldados) en las batalla de Gamonal (Burgos), Ocaña y Somosierra. Napoleón entra en la capital el 2 de diciembre. Una vez rota la resistencia del ejército regular español marcha a Europa y deja la guerra en manos de sus generales.

2De finales de 1808 a finales de 1811: el predominio francés.

En 1809 los franceses ocupan rápidamente el interior y el norte del país. Ciudades como Zaragoza y Gerona (entre otras) son tomadas tras varios asedios. En Zaragoza destacan el general Palafox y Agustina de Aragón.
Entre 1910-11 los generales franceses realizan una gran campaña para ocupar el levante y el sur peninsular. Casi todas las ciudades importantes caen excepto Cádiz. Comienza el asedio de Cádiz, único punto de la geografía peninsular española libre de presencia francesa. Cádiz era una de las plazas mejor fortificadas de Europa, poseía una fuerte guarnición, parte de la flota y la defendía el ejército del Duque de Alburquerque con nueve mil infantes más miles de voluntarios. Cuenta, además con un terreno favorable para la defensa con mar y marismas además del apoyo británico. Los franceses del General Víctor se sitúan en Chiclana (en al zona del Pinar de los Franceses). Durante este asedio se desarrolla en la ciudad una auténtica revolución liberal. En 1811 los gaditanos organizan un desembarco en Tarifa y atacan por la retaguardia consiguiendo romper el bloqueo francés en la batalla de Chiclana. Ese mismo año los aliados anglo-hispanos-portugueses derrotan a los franceses en Albuera (Badajoz).

3De 1812 a 1813: predominio aliado.

A partir de 1812, debido a la guerra contra Rusia, Napoleón debe retirar tropas de la Península. Esto facilita la acción de los ejércitos aliados y de la guerrilla. Así, en 1812 los franceses son derrotados en la batalla de Arapiles (Salamanca) por Wellington con lo que queda libre el camino hacia Madrid.
Al año siguiente, Napoleón sigue retirando soldados de la península y sus tropas se repliegan ordenadamente hacia los Pirineos y Levante. Los franceses sufren las derrotas de Vitoria y San Marcial. Poco después Napoleón debe abdicar y Fernando VII recupera el trono por el Tratado de Valençay.

El triunfo de los ejércitos españoles no hubiera sido posible sin la ayuda británica y, sobre todo, sin la acción de la guerrilla. Esta era una forma hábil de combatir frente a ejércitos bien equipados y experimentados. Los guerrilleros evitan los enfrentamientos en campo abierto en el que los franceses son superiores y buscan acosar, desgastar y desmoralizar a los invasores mediante ataques por sorpresa contra contingentes menores. Sus bazas son el conocimiento del terreno y el apoyo de la población que les suministra víveres e información. Los guerrilleros se organizan en partidas que pueden llegar a agrupar a más de 100 hombres. Cada partida cuenta con un jefe que podía ser un militar, civiles con carisma o, incluso, un religioso. Destacan Espoz y Mina, Porlier, El Empecinado, el cura Merino...

Las consecuencias de la guerra:

La guerra supondrá una catástrofe de carácter nacional. Al tratarse de una guerra total que involucra a todo el pueblo y a todas las zonas del país, las consecuencias son múltiples. La guerra fue larga (cinco años) y hubo numerosas batallas, asedios y acciones guerrilleras con las respuestas de los franceses. Ningún bando se rendía y no se hacían prisioneros.

Económicas: la destrucción de cultivos, carreteras y caminos, voladuras de puentes y destrozos en ciudades. Se desmantelan muchas industrias y se produce un desbarajuste financiero. El Estado, que ya tenía dificultades antes, entra en bancarrota y no tiene dinero para pagar los créditos de guerra. Esta situación se agravó con el colapso del comercio con América que se venía sufriendo desde 1797.

En le aspecto social, las pérdidas humanas fueron importantes. Algunas estimaciones sitúan las cifras de fallecidos en 300 mil españoles y 350 mil franceses, aunque otros autores (PAREDES) hablan de un millón de muertes sobre una población total de doce millones. La población civil pagará duramente las consecuencias de la guerra y de su apoyo a los guerrilleros con represiones y saqueos. Además, faltan alimentos y los mercados están desabastecidos con lo que el hambre y las epidemias se ceban en la población. España pierde también población cualificada: los afrancesados deben emigrar al final de la guerra. Algunos afrancesados fueron oportunistas pero otros consideraban beneficiosas las ideas liberales traídas por los franceses. Hay entre doce y trece mil exiliados entre los que encontramos artistas (Goya llegó a ser acusado de afrancesado), funcionarios, intelectuales.

La guerra fomentó el patriotismo exaltado y la unión de los españoles frente a un enemigo común, pero el hecho de que la guerrilla fuera legalizada y muchos guerrilleros fueran bandoleros sería un peligro para la seguridad en el futuro. Además, muchos militares se acostumbran a intervenir en política y esto será un problema en los siglos sucesivos.

Mientras se desarrolla la guerra, tiene lugar una auténtica revolución liberal. Estas ideas liberales estaban representadas por partida doble: el Estatuto de Bayona en la monarquía josefina y por la labor de las Cortes de Cádiz en la zona libre.

Esta guerra favoreció el proceso de independencia de las colonias americanas de España. Algunos próceres hispanoamericanos luchan en España por la Independencia (San Martín estuvo en Bailén), se interrumpe el comercio con las colonias y las ideas independentistas liberales se extienden por ultramar.



3. La Revolución Liberal de las Cortes de Cádiz. 1812.-





El pueblo español no aceptó ni las abdicaciones de Bayona ni mucho menos el destronamiento de los Borbones por Napoleón. Ante este “acto ilegal” que pretendía guardar las formas, se produce un vacío de poder ya que los españoles no reconocer a José Bonaparte como rey. Se forman juntas por toda la geografía del país que estaban formadas por clérigos, comerciantes, intelectuales, militares y aristócratas, Estas juntas asumen la dirección de los asuntos políticos y militares del país. Después de la victoria en Bailén se crea la Junta Central de Aranjuez, integrada por personalidades como Floridablanca y Jovellanos que intenten coordinar las acciones del resto de Juntas.

Cuando los franceses avanzan, la Junta Central se retira a Sevilla y de allí se disuelve para crear un Consejo de Regencia presidido por Castaños que se refugia en Cádiz. Este consejo convocó las Cortes de Cádiz. La guerra era causa de una situación extraordinaria e irregular y esta convocatoria a Cortes no se realiza por estamentos sino por diputados que representan a la nación. La elección de estos diputados será “democrática” (novedad en el sistema de convocatoria a Cortes):
Un diputado por cada ciudad con representación en las Cortes.
Un diputado por cada 50.000 habitantes.
Un diputado por cada Junta.
Además, 26 suplentes y 30 diputados de las colonias (América y Filipinas).

La Extracción social de los diputados era la siguiente: (cifras aproximadas)
97 eclesiásticos. Entre los que predomina un clero “medio”, urbano e ilustrado.
8 nobles (muy pocos porque en Cádiz no se encontraban más)
203 representantes del tercer Estado (funcionarios, abogados, militares, comerciantes de Cádiz).
Por lo tanto hay una mayor representación de la burguesía intelectual y económica y esto permite que las Cortes lleven a cabo una revolución liberal.

Ideológicamente estos diputados se pueden agrupar, siguiendo al historiador COMELLAS según tres tendencias:
a)Absolutistas o serviles: partidarios de la monarquía absoluta, de mantener el Antiguo Régimen.
b)Jovellanistas o reformistas defensores de una monarquía fuerte pero de carácter reformista: proponen un poder compartido entre el Rey y las Cortes tradicionales. Reclaman el Antiguo Régimen con reformas ilustradas.
c)Liberales: forman el grupo revolucionario y demandan la soberanía nacional, división de poderes, y la Monarquía constitucional. Dentro de este grupo están: ARGÜELLES, TORENO, ALCALÁ GALIANO, MUÑÓZ TORRERO, FLOREZ ESTRADA...

La Obra de las Cortes de Cádiz fue doble, por una parte, las Cortes aprobaron leyes para acabar con el Antiguo Régimen; por otra pusieron los cimientos del Nuevo Régimen con la promulgación de la Constitución de 1812.

1Leyes que aprueban las Cortes:
Supresión de la Tortura y de la Inquisición.
Establecimiento de la libertad de imprenta y eliminación de la censura.
Ley de señoríos: suprime las preeminencias jurídicas de la nobleza: Incorporación de los señoríos jurisdiccionales al estado de manera que los nobles ya no pueden administrar justicia. Esto supone eliminar los conceptos de señor y vasallo.
Supresión de los mayorazgos.
Realización de una tímida desamortización eclesiástica (sobre los bienes de los jesuitas y de las Órdenes Militares).
Eliminan las pruebas de “limpieza de sangre”.
Ponen en marcha las ideas del liberalismo económico de ADAM SMITH presentes en su obra “La Riqueza de las Naciones”: libertad de comercio e industria con lo que los antiguos gremios pierden fuerza.
En el campo:
Reforma agraria: Los propietarios de tierras pueden cercarlas, venderlas y alquilarlas libremente.
Ley ganadera que suprime la Mesta.
En América se elimina la Mita que explotaba a los indios desde el descubrimiento.

2La Constitución de Cádiz se basa en los siguientes principios:
Soberanía nacional: recogida en el artículo 3: La Soberanía reside esencialmente en la nación. Se define la nación en el art. 1 como “la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios”
Reconocimiento derechos fundamentales: protección de la libertad civil, derecho a la propiedad y demás derechos legítimos de todos los individuos.
División de poderes: dentro de una Monarquía Constitucional.
Ejecutivo: “... hacer y ejecutar leyes en el Rey” que lo delega en los ministros responsables. El rey conserva bastante autoridad pero debe jurar la Constitución, puede vetar una ley sólo dos legislaturas seguidas.
Legislativo: “La potestad de hacer las leyes reside en las Cortes con el Rey”.
Las Cortes son unicamerales como “...reunión de todos los diputados que representan la nación”.
La elección de los diputados es por sufragio masculino universal indirecto con 4 niveles: parroquia, partido, provincia, diputados. Pueden votar los varones mayores de 25 años pero para poder ser elegido diputado había que tener rentas procedentes de bienes propios (esto posibilita que los representantes sean de la burguesía y la aristocracia económica).
Judicial: recae en los tribunales civiles: la justicia la administran jueces independientes y no puede intervenir ni el Rey ni los nobles.
Religión católica: “... religión de la nación española es y será perpetuamente la católica, aspostólica y romana, única verdadera”. Prohibición de las demás.
Además en esta Constitución se recoge:
La creación de una Milicia Nacional.
La igualdad fiscal mediante una contribución única sin privilegios según territorios.
Libre Elección en Ayuntamientos de los alcaldes y concejales.
La creación escuelas y universidades.
Otros aspectos relevantes:
Esta constitución estuvo en vigor muy poco tiempo:
Entre 1812-14: fecha en la que Fernando VII la suprime.
1820-23: con el Trienio Liberal (como veremos más adelante).
Entre 1836-7.
Es modelo para constituciones posteriores de las jóvenes naciones americanas y recibe influencias de las ideas de los pensadores ilustrados como Montesquieu, Rousseau, Adam Smith y otros. También se inspira en la Constitución Francesa y en la Constitución de los Estados Unidos.
Para terminar decir que las Cortes de Cádiz fueron Cortes Constituyentes pues se encargan de establecer las leyes fundamentales del país. Las sesiones comenzaron el 24 de septiembre de 1810 en el teatro de las Cortes de la Isla de León (actual San Fernando) pero en enero de 1811, ante la proximidad de los franceses, se trasladaron al oratorio de San Felipe Neri en Cádiz.





4. El Reinado de Fernando VII. 1814-1833.-
1En este periodo se distinguen tres etapas:
El Sexenio Absolutista. 1814-1820.
El Trienio Liberal. 1820-1823.
La Década Ominosa. 1823-1833.

El Sexenio Absolutista. 1814-1820.-

Fernando VII había pasado la mayor parte de la Guerra de Independencia recluido en le castillo francés de Valençay. Al finalizar la enfrentamiento se prepara su regreso a España. El rey llega a Valencia y es aclamado allí donde va (se le llama “el Deseado”). Desde Valencia, mediante decreto, suprime toda la obra legislativa de las cortes de Cádiz (La Constitución de 1812) y restablece la Monarquía Absoluta y los privilegios estamentales. En definitiva: restaura el Antiguo Régimen.

Existen varias razones que llevan al rey a tomar esta decisión:

1.Tras la caída de Napoleón, el contexto europeo es favorable al restablecimiento del Antiguo Régimen.
2.El rey posee ideas absolutistas y está plenamente convencido de ello. No esta dispuesto a reinar como un monarca constitucional.
3.El pueblo había luchado duramente no solo por su independencia, también por su rey y por sus viejas tradiciones. Hay que decir que el pueblo llano era analfabeto en su mayoría y o bien desconocían lo legislado en Cádiz o consideraban que la Constitución del 12, por ser liberal, era sospechosamente afín a los franceses. Los partidarios de las Cortes de Cádiz son una minoría.
4.Las clases privilegiadas, en su mayoría, esperan recuperar sus privilegios.
5.En grupo de políticos “serviles” presentó al rey el “Manifiesto de los Persas” un documento en contra del liberalismo y a favor del absolutismo.
6.El capitán general Elío, que estaba en Valencia, puso incondicionalmente a disposición del rey parte del ejército.

En el decreto del 4 de mayo y, tras mes y medio de dudas, el rey declara nulas las disposiciones de las Cortes de Cádiz y regresó íntegramente a los supuestos del Antiguo Régimen. Además, ni concede libertades ni convoca nuevas cortes.

España era un país difícil de gobernar: la guerra había generado un considerable caos económico, la hacienda estaba en bancarrota, el comercio con América interrumpido (no llega ni oro ni plata), buena parte de las colonias de ultramar luchan abiertamente contra España por su independencia y los privilegiados ahora no pagan impuestos.

El rey deja el gobierno en manos de una camarilla de políticos ineptos y los descontentos con el régimen aumentan:
Muchos guerrilleros y militares de la Guerra de Independencia se sentían desplazados por los altos cargos de la nobleza.
Los liberales –minoritarios-, que estaban perseguidos por el monarca conspiran contra él para restablecer la Constitución del doce.
La burguesía económica presiona para que se aprueben medidas propias del liberalismo económico y que estaban recogidas en las Cortes de Cádiz.
Algunas sociedades secretas vinculadas a la masonería también conspiran contra el monarca. Miembros de estas logias son militares, abogados y funcionarios.

En este contexto, militares de ideas liberales efectúan pronunciamientos contra el régimen fernandino. Eran golpes militares de ideas progresistas que buscaban restablecer la Constitución del doce. Richard, Vidal, Porlier, Lacy fracasaron y fueron reprimidos a sangre. En 1820 un cuerpo expedicionario equipado para marchar a América a sofocar la sublevación de las colonias se subleva en las Cabezas de San Juan (Sevilla) y consigue triunfar obligando al rey a jurar la Constitución de Cádiz: comienza el Trienio Liberal.

El Trienio Liberal o Constitucional. 1820-1823.

El trienio liberal se inicia con el pronunciamiento del comandante Riego y del coronel Quiroga en el pueblos sevillano de Las Cabezas de San Juan. La clave del éxito de este pronunciamiento radica en que por vez primera la tropa secunda a sus oficiales. Se dirigen a Cádiz pero fracasan y se asientan en San Fernando. Por espacio de mes y medio, España vive una extraña guerra civil en la que solo hubo un muerto. Los militares no querían sumarse al alzamiento y el rey duda. Finalmente, Acevedo se subleva en La Coruña y le siguen los demás. Fernando VII cuenta con tropas fieles pero decide no correr el riesgo y lanza una proclama que termina con las palabras: “ (...) marchemos todos juntos, y yo el primero, por la senda constitucional”. Pese a estas declaraciones, el rey no era partidario de gobernar como monarca constitucional.

Los Liberales se dividen en:

Moderados o doceañistas: son partidarios de gobernar pactando reformas con el Rey. Son ilustrados, elitistas y aristocratizantes: MARTÍNEZ DE LA ROSA.

Exaltados o veinteañistas: plantean reformas rápidas y profundas. Buscan captar apoyo en las clases populares (son románticos) mediante prédicas y soflamas encendidas. La Constitución del 12 es un símbolo sagrado y su lema es ¡Constitución o Muerte!. Partidarios de la Soberanía nacional. El general EVARISTO SAN MIGUEL es la figura más destacada.

Comienzan gobernando los moderados que emprenden una política de reformas pactadas mientras que los exaltados practican una oposición muy dura en el Parlamento y las tertulias. El rey se siente insultado por los liberales y comienza a instigar a los grupos absolutistas. En 1822 los exaltados logran el poder y comienzan una política de reformas rápidas: desamortización eclesiástica, supresión de la Inquisición, creación de la Milicia Nacional.

Se produce una rebelión absolutista en Cataluña que da lugar a la Regencia de Urgel, pero la respuesta del ejército liberal dirigido por Mina pone fina esta regencia. Fernando VII solicita ayuda a las potencias del Antiguo Régimen que ya recelan de una revolución liberal iniciada en España en 1820 que se extiende por Italia. Las potencias absolutistas de la Restauración reunidas en el Congreso de Verona (1822) deciden intervenir en España para restaurar a Fernando VII como rey absoluto. En 1823 entra en España el ejército de los Cien Mil Hijos de San Luis (en realidad 65 mil franceses dirigidos por Angulema). Los diputados huyen de Madrid a Cádiz con el rey preso. En Cádiz, mediante presiones, amenazas sobornos y promesas de perdón, los diputados liberan al Fernando VII
Fernando VII desembarca en el Puerto de Santa María donde es recibido por Angulema y firma la depuración política de los liberales.

La Década Ominosa. 1823-1833.

La intervención de la Santa Alianza (las potencias Absolutistas) con los Cien Mil Hijos de San Luis, marca el inicio de una nueva etapa que concluye con la muerte del monarca acaecida en 1833. Se trata de la etapa más duradera del reinado en la que Fernando VII gobierna como monarca absoluto.

Faltando a su palabra, persigue a los liberales con lo que 20.000 deben huir al exilio (muchos a través de Gibraltar). Estos exiliados se establecen en Gran Bretaña y en Francia donde reciben al influencia romántica y desde donde conspiran contra Fernando.

Calomarde (ministro del Rey) dirige la represión en el interior y se ejecutan a 6.000 liberales (Riego, Torrijos, Mariana Pineda en Granada...). En 1824 se crea la Policía, se cierran periódicos liberales y algunas universidades.

En esta etapa se consuma la pérdida del Imperio colonial lo que empeoró la situación económica y hay dificultades para acuñar moneda de calidad. La explotación de tabaco y caña de azúcar se intensificó en las colonias que quedaban bajo bandera española (Cuba, Puerto Rico y Filipinas). López Ballesteros, ministro de hacienda pone en práctica una política de austeridad, establece los presupuestos del Estado y pide créditos pero no consigue equilibrar la situación. Bonaplata introduce la máquina de vapor en España.
En el aspecto demográfico, pese a las continuas guerras, la población crece en el primer tercio del XIX pasando de 10 millones en 1797 a 13 millones 300 mil en 1832.

Fernando encuentra la oposición política de dos grupos:
Los liberales, que siguen conspirando sin éxito.
Los carlistas: que eran partidarios de Carlos María Isidro, hermano de Fernando. Defienden un absolutismo radical y protestan al no restablecer Fernando VII la Inquisición en 1823. Los carlistas, llamados también apostólicos o realistas reciben el apoyo de sectores del clero y del campesinado de ciertas regiones. Como Fernando VII no tenía descendencia esperan la llegada al trono de Carlos María Isidro. En 1827 protagonizan algunas revueltas como la de los “Agraviados” en Cataluña, sin embargo el problema carlista estalla en 1830.

Fernando VII se había casado el año anterior con su sobrina María Cristina de Nápoles. Cuando sabe que tendrá descendencia decide suprimir la Lay Sálica (que impide el acceso a una mujer al trono) mediante la Pragmática Sanción de 1830. Nace una niña (la futura Isabel II) y los carlistas se niegan a reconocer la Pragmática. El rey enferma de gravedad en 1832 y los carlistas preparan un golpe en palacio para que se vuelva a aprobar la Ley Sálica. María Cristina es ayudada por los liberales y elimina momentáneamente el peligro. Al morir el rey en 1833 la guerra civil entre carlistas y liberales (cristinos) estalla.

5. La emancipación de las colonias americanas españolas.-

Entre 1808 y 1824 España pierde la mayor parte de su imperio colonial. Diversos factores, actuando a distintos niveles, se combinan para desencadenar el proceso independentista:

1.Los ejemplos revolucionarios de Estados Unidos y Francia.
2.Las ideas de la Ilustración: Locke, Voltaire, Rousseau, Montesquieu y Smith. Textos fundamentales son: “La Declaración de los Derechos del hombre y el ciudadano” traducido al español por Antonio de Nariño y las constituciones emanadas de las revoluciones de EEUU y Francia. Destacar también la Doctrina Monroe (1823) de “América para los americanos”. También encontramos un importante componente ideológico liberal.
3.En virtud del “Pacto Colonial”, España obtenía de América metales y materias primas proporcionado a cambio manufacturas. América necesitaba la independencia para desarrollar su potencialidad económica.
4.La burguesía colonial, especialmente los criollos (descendientes de españoles nacidos en América) se sienten desplazados de las altas tareas de gobierno que quedaban reservadas para los peninsulares. Estos criollos liderarán el proceso independentista.
5.Existe toda una generación de patriotas americanos (próceres) como Miranda, Simón Bolívar, San Martín, Sucre, O´Higgins... que sirven en el ejército español y que están dispuestos a luchar por la independencia.
6.El contexto político internacional es favorable a los independentistas: los españoles luchan contra los franceses, los ingleses practican una doble política: aliados de los españoles en el Península en su lucha contra los invasores franceses, apoyan, en cambio, a los independentistas americanos para poder entrar en estos mercados.

Ya en el siglo XVIII los españoles habían reprimido un intento independentista en el Perú, donde Tupac Amaru inició una insurrección contra los abusos de las autoridades españolas para restablecer el antiguo imperio Inca. Su intento apenas duró un año (1780-81).

Se distinguen dos fases en la Guerra de Independencia de las Colonias:

1De 1808-1814: las colonias se niegan a reconocer a José Bonaparte como rey y se forman “Juntas” similares a las españolas. Éstas reconocen a Fernando VII como rey pero empiezan a reclamar autonomía.
En México: el primer intento independentista lo inicia el cura Hidalgo (1810-1811) en lo que se conoce como el “Grito de Dolores”: “Viva el rey, abajo el mal gobierno”. Su revolución toma pronto un carácter social pues promete tierras a los indígenas y a las clases modestas. Los terratenientes unen sus fuerzas a las tropas españolas y aplastan la revolución ejecutando a Hidalgo. El cura Morelos (1811-1815) retoma estas ideas pero también es apresado y fusilado.
En América del Sur: Miranda había fracaso en varios intentos, Simón Bolívar inicia la lucha pero las tropas realistas del general Morillo logran sofocar estos focos y Bolívar debe exiliarse.

2Entre 1815-1824: Con el regreso del rey la situación aún plantea la posibilidades de una política de conciliación y transacciones. Sólo cuajan las independencias de Buenos Aires y las Provincias del Interior (1810), La Banda Oriental (1814) y Paraguay (1811). El retorno a una política absolutista y las represiones acentuará el proceso y permitirá que los independentistas ganen apoyos entre las clases populares. En esta etapa los independentistas reciben ayuda de los Estados Unidos y de Gran Bretaña. Los grandes líderes de la independencia en América del Sur serán Simón Bolívar y San Martín que conciertan la independencia a escala continental. Diseñan un “movimiento en tenaza”: Simón Bolívar ,y su lugarteniente Sucre, desde el Norte y San Martín desde el Sur.
El movimiento lo inicia San Martín que tras la proclamación de independencia de Argentina (1816, Congreso de Tucumán), atraviesa los Andes y libera Chile (1821) tras derrotar a las tropas reales en las batallas de Chacabuco y Maipo. Se dirige por mar hacia Perú y conquista Lima (1821).
Por su parte Bolívar vence en Boyacá y Carabobo a los españoles consiguiendo la independencia de Colombia y Venezuela respectivamente (1821). Avanza hacia el sur y en Guayaquil (1822) se encuentran ambos líderes. Se decide que las tropas del norte venzan el foco realista del Alto Perú y lo llevan a cabo en las batallas de Junín y Ayacucho (1824) con lo que obtienen la independencia Perú y Bolivia (1824).
En esta segunda fase, se produce la independencia de México y todo el centro de América. Agustín de Itúrbide proclama en 1821 la independencia de México en el “Plan de Iguala “ o “De las Tres Garantías” con el lema “religión, unión e independencia”, que reconoce a Fernando VII emperador, aunque poco después Itúrbide se autoproclamará emperador. Este intento fracasa y se constituye una República.
Centroamérica se independiza bajo la órbita de Méjico. En 1824 se constituye la Federación de las Provincias Unidas de Centro América. Posteriormente se fragmentarán en las actuales repúblicas centroamericanas.
Las consecuencias de la independencia son:
España queda reducida a potencia de segundo orden aunque conserva algunas colonias dispersas: Cuba y Puerto Rico en el Caribe y las Islas Filipinas, Marianas y Palaos en el Pacífico. El comercio americano entra en crisis y cesa el flujo de metales preciosos al Tesoro. Andalucía fue una de las zonas más afectadas, Cádiz y Sevilla pierden un tercio de su población, se cierran compañías comerciales y talleres artesanales (parece que Cádiz pudo superar la crisis mediante actividades financieras y el comercio con Gran Bretaña, en Jerez se invierten capitales extranjeros en vinos).
En Hispanoamérica la independencia no soluciona los problemas de estas jóvenes repúblicas nacientes: las fronteras entre son discutidas y estallan guerras para delimitarlas, se producen luchas por el poder entre conservadores y liberales y los militares las aprovechan para establecer dictaduras. La intervención de los Estados Unidos en la vida política de estas naciones en virtud de la Doctrina Monroe se hace cada vez más evidente. Gran Bretaña abre definitivamente estos mercados a sus productos y gana influencia en la zona.